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Homenaje a las Muchachas de Abril volvió a reclamar al Estado el cumplimiento de sentencias pendientes

A 52 años del asesinato de Diana Maidanik, Laura Raggio y Silvia Reyes, el acto de este 21 de abril combinó memoria y reclamo, con énfasis en el cumplimiento de resoluciones judiciales y la continuidad de las políticas de verdad y justicia.

El homenaje a las Muchachas de Abril volvió a convocar este 21 de abril a familiares, organizaciones sociales y referentes de derechos humanos en una jornada marcada por el recuerdo y la persistencia de los reclamos. A 52 años del asesinato de Diana Maidanik, Laura Raggio y Silvia Reyes, la actividad reafirmó la vigencia de una causa que sigue interpelando al Estado uruguayo.

La convocatoria de este año tuvo una modificación en su desarrollo debido a las condiciones climáticas, por lo que el acto no se realizó en el lugar originalmente previsto y se trasladó a la Terminal Goes. A pesar del cambio, la instancia mantuvo su carácter de encuentro colectivo, donde el recuerdo de las jóvenes se combinó con la exigencia de avances concretos en materia de justicia.

El caso de las Muchachas de Abril tiene su origen en la madrugada del 21 de abril de 1974, en Montevideo, cuando un operativo de las Fuerzas Conjuntas irrumpió en una vivienda donde se encontraban Diana Maidanik, Laura Raggio y Silvia Reyes. En ese procedimiento, las tres jóvenes fueron asesinadas en lo que con el tiempo ha sido caracterizado como una acción de violencia estatal profundamente asimétrica, dada la desproporción entre el despliegue represivo y la situación de las víctimas.

Diversas miradas históricas y de derechos humanos han señalado este episodio como una masacre, enmarcada en el contexto del terrorismo de Estado, donde la lógica represiva se impuso sin garantías ni condiciones de defensa. Ese carácter marcó el hecho no solo por su gravedad, sino por su lugar en la memoria colectiva como símbolo de una época.

Durante la actividad, familiares y participantes insistieron en la necesidad de que el Estado cumpla con las sentencias pendientes vinculadas al caso. El reclamo apunta a resoluciones judiciales que, según se señaló, aún no han sido plenamente implementadas, así como a la continuidad de las investigaciones relacionadas con los crímenes cometidos durante la dictadura.

El caso ocupa un lugar central dentro de la memoria reciente del país. Con el paso del tiempo, la historia de las Muchachas de Abril se transformó en un punto de referencia en la lucha por verdad y justicia, sostenida por familiares, organizaciones y distintos actores sociales.

En ese marco, el homenaje no se plantea únicamente como una conmemoración, sino como una instancia activa de memoria. La presencia de distintas generaciones refleja la continuidad de una demanda que trasciende lo individual y se inscribe en una construcción colectiva.

Además del reclamo por el cumplimiento de sentencias, durante la jornada también se volvió a plantear la necesidad de avanzar en la búsqueda de personas desaparecidas, en línea con otros procesos vinculados a los crímenes de la dictadura.

A más de cinco décadas de los hechos, la historia de Diana Maidanik, Laura Raggio y Silvia Reyes continúa presente en la memoria social. Cada 21 de abril renueva no solo el recuerdo, sino también el compromiso con una idea que sigue vigente: que la memoria, la verdad y la justicia son tareas que aún siguen abiertas.