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Golpe al corazón del barrio: roban al club de baby fútbol Flor de Maroñas

Delincuentes ingresaron al predio, causaron destrozos y se llevaron materiales fundamentales para el funcionamiento del club, que reúne a más de 150 niños y cumple un rol clave en la comunidad.

Un nuevo hecho de inseguridad golpea directamente a uno de los espacios más sensibles del barrio: un club de baby fútbol de Flor de Maroñas fue víctima de un robo que no solo dejó pérdidas materiales, sino también una profunda preocupación entre vecinos, familias y quienes sostienen día a día el trabajo con niñas y niños.

El hecho ocurrió en la sede ubicada en la intersección de Del Fuerte y Rubén Darío, donde dos personas ingresaron al predio tras trepar la reja y acceder al salón que el club utiliza para actividades y eventos, fundamentales para generar ingresos.

Según quedó registrado en cámaras de seguridad, los intrusos se llevaron diversos objetos, entre ellos un freezer, cubiertos, jarras de vidrio y focos de iluminación instalados en el exterior.

Las imágenes muestran además la mecánica del robo: en un primer intento, los delincuentes no lograron retirar el freezer por encima de la reja, por lo que se retiraron momentáneamente, regresaron con un carrito y finalmente lograron llevárselo tras forzar el acceso.

Desde la institución, el golpe se siente con fuerza. “Ya nos tocó por segunda vez y esta vuelta fue peor”, expresó el presidente del club, quien además remarcó el esfuerzo constante que realizan para mantener las instalaciones y mejorar la cancha.

Mucho más que un club

Pero lo ocurrido trasciende lo material.

El club no es solo un espacio deportivo. Es un punto de encuentro del barrio, un lugar donde más de 150 niños participan de actividades, construyen vínculos, aprenden valores y encuentran una alternativa al tiempo en la calle.

En contextos como el actual, estos espacios cumplen un rol fundamental en el desarrollo de la infancia. Son ámbitos de contención, de formación y de pertenencia. Lugares donde el deporte se convierte en una herramienta para crecer, compartir y proyectar futuro.

Por eso, cada golpe a estas instituciones repercute directamente en la comunidad.

Esfuerzo colectivo y pedido de apoyo

El funcionamiento del club se sostiene, en gran medida, gracias al trabajo voluntario de familias, vecinos y referentes barriales que organizan actividades, eventos y rifas para generar recursos.

El salón del que fueron robados varios elementos forma parte justamente de ese esfuerzo: es alquilado para recaudar fondos que luego se destinan al mantenimiento del club y al desarrollo de las actividades.

Tras el robo, desde el entorno del club manifestaron su preocupación, pero también renovaron el compromiso de seguir adelante, apelando a la solidaridad del barrio para poder recuperar lo perdido y continuar con su tarea.

Un golpe que duele en lo colectivo

Cuando un club de baby fútbol sufre un robo, no pierde solo objetos. Pierde herramientas para sostener su trabajo, pierde recursos que cuestan mucho conseguir, y, sobre todo, se ve afectado un espacio que cumple un rol clave en la vida de niñas y niños.

En Flor de Maroñas, donde el tejido social se construye desde lo colectivo, este tipo de hechos no pasan desapercibidos.

Porque tocar un club es tocar al barrio.

Y el barrio, una vez más, se enfrenta al desafío de resistir, reconstruir y seguir apostando a sus gurises.