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Montevideo aprueba su presupuesto quinquenal en una votación marcada por la división política

La Junta Departamental dio luz verde al proyecto de la Intendencia con los votos exclusivos del Frente Amplio, en una sesión donde la oposición decidió no acompañar la iniciativa a pesar de que algunas de sus propuestas fueron incorporadas. La atención se traslada ahora a la negociación por cinco préstamos por US$ 300 millones, donde el oficialismo necesitará sí o sí el apoyo de la coalición.

En una noche clave para el futuro de la capital, la Junta Departamental de Montevideo aprobó este miércoles el proyecto de presupuesto quinquenal presentado por la Intendencia de Montevideo, en una votación que evidenció la fragmentación política del órgano deliberante. El documento, entregado por la comuna el pasado 8 de enero, recibió 17 votos a favor de los 31 posibles, correspondientes únicamente a los ediles del Frente Amplio.

La sesión se desarrolló con un mecanismo de votación por bloques de artículos, lo que generó un resultado heterogéneo. Mientras el artículo uno a nivel general fue aprobado sin los votos de la oposición, otros tramos del articulado mostraron mayor consenso. Los artículos del dos al cinco, por ejemplo, fueron aprobados por todos los presentes, y del seis al nueve solo registraron un voto en contra.

Negociación y disconformidad

El camino hacia la aprobación incluyó un período de negociación en el que los jerarcas de la IM comparecieron ante los ediles para explicar los detalles del proyecto. El intendente Mario Bergara había anunciado el martes la aceptación total o parcial de 43 de las 83 medidas elevadas por la coalición opositora, y dejó abierta la posibilidad de analizar otras 20 una vez finalizada la discusión presupuestal.

Sin embargo, el gesto no fue suficiente para la bancada nacionalista. Fuentes del Partido Nacional indicaron que, en su lectura, la comuna solo recogió 27 propuestas, y apenas cinco de ellas son consideradas «medidas de fondo». El resto, según su visión, se trató de ajustes de «técnica legislativa» o cambios en la redacción de normas que no modifican sustancialmente el proyecto.

Entre las propuestas de la oposición que sí fueron incorporadas, se destaca la redistribución de recursos que originalmente estaban destinados a la contratación de becarios. Esos fondos ahora serán reasignados a áreas consideradas prioritarias como la reparación de calles, el alumbrado público y el servicio de necrópolis.

La discusión que viene: el desafío de los US$ 300 millones

Con el capítulo presupuestal cerrado, la atención de los ediles se traslada ahora a una negociación de mayor complejidad institucional. La Intendencia de Montevideo buscará la autorización para tomar cinco préstamos que en conjunto suman US$ 300 millones, destinados a lo que el gobierno departamental denomina «prioridades ciudadanas».

Los fondos se orientarían a cuatro grandes áreas: la reparación de calles y veredas, la ejecución del nuevo sistema de limpieza, la continuidad del plan de saneamiento y la revitalización de Ciudad Vieja. En el caso específico del saneamiento, el proyecto más cuantioso -por US$ 92 millones- tendría un impacto directo en el Municipio F, ya que comprende las obras del Plan de Saneamiento VII en zonas como Villa García y Don Bosco.

A diferencia de la aprobación del presupuesto, donde el Frente Amplio pudo imponer su mayoría simple, el escenario para los créditos es radicalmente distinto. Para habilitar el endeudamiento, se requiere una mayoría especial de 21 votos, lo que obliga al oficialismo a conseguir al menos cuatro apoyos de la oposición.

El intendente Bergara ya había anticipado en febrero, durante una reunión de la Departamental del FA, que estos planes requerirían negociación institucional y que aspiraba a encontrar respaldo en base a los compromisos asumidos en campaña electoral sobre calle, vereda, saneamiento y limpieza.

La sombra del financiamiento externo

La discusión por los préstamos no será meramente numérica. Durante el análisis del presupuesto, la oposición ya había cuestionado que el proyecto enviado por la IM no destinaba fondos suficientes a obras de vialidad.

Ante esas críticas, el coordinador de la bancada frenteamplista, Gonzalo Zuvela, había anticipado que «una buena parte» del financiamiento para veredas y calles se resolvería con los fideicomisos y préstamos internacionales, estimando que el 90% de lo necesario para esas áreas estaría por fuera del presupuesto ordinario.

El intendente Bergara fijó un período de negociación con alcaldes y ediles opositores que se extenderá hasta abril. De los cinco proyectos, el préstamo para saneamiento aparece como el de mayor viabilidad, al tratarse del séptimo crédito consecutivo con el Banco Interamericano de Desarrollo para este fin, lo que le otorga un carril de negociación allanado por la experiencia previa. El resto de los fideicomisos enfrenta un panorama incierto en un tablero político donde cada voto de la oposición será moneda de cambio.