Juventud de Las Piedras va por una noche histórica en Medellín
Foto: Frank Fabra, de Deportivo Independiente de Medellín, y Gonzalo Gómez, de Juventud, el 5 de marzo, en el estadio Centenario. Foto: Rodrigo Viera Amaral
Hay clubes que nacen grandes.
Y hay otros que se hacen grandes paso a paso, partido a partido, barrio a barrio.
Juventud de Las Piedras pertenece a esa segunda estirpe. A la de los equipos que nacieron del esfuerzo colectivo, de los sueños sencillos y de la obstinación de un grupo de muchachos que simplemente quería jugar a la pelota.
Esta noche, desde las 21:30 horas, el conjunto pedrense enfrentará a Deportivo Independiente Medellín en el estadio Atanasio Girardot, en el partido de vuelta de la tercera fase de la Copa Libertadores.
Lo que está en juego no es poco: la clasificación a la fase de grupos del torneo más importante del fútbol sudamericano.
El primer partido, disputado la semana pasada en el Gran Parque Central, terminó 1 a 1.
Abrió el marcador el uruguayo Enzo Larrosa para el equipo colombiano y lo empató Bruno Larregui para Juventud.
Ese resultado dejó la serie completamente abierta.
Si Juventud gana, clasificará directamente a la fase de grupos de la Libertadores.
Si empata, la clasificación se definirá por penales.
Y si pierde, su camino internacional continuará en la fase de grupos de la Copa Sudamericana.
Pero más allá de las cuentas y los reglamentos, lo que se juega esta noche es algo mucho más profundo.
El equipo que llegó desde el barrio
Juventud no es un club cualquiera.
Es el equipo que nació en 1935, cuando un grupo de jóvenes de Las Piedras no pudo usar una cancha en el colegio San Isidro y decidió cruzar hacia la plaza para fundar su propio club.
Desde entonces, el recorrido fue largo.
Primero la Liga Regional del Sur.
Luego los ascensos dentro del fútbol uruguayo.
Más tarde la llegada a Primera División.
Y ahora, casi noventa años después de aquella tarde en la plaza, Juventud está a un partido de meterse en la fase de grupos de la Copa Libertadores.
Algo que hace no mucho tiempo parecía impensado.
Un equipo que compite de verdad
El equipo dirigido por Sebastián Méndez ha demostrado en esta Copa que no llegó por casualidad.
En la Fase 1 dejó por el camino a Universidad Católica de Ecuador, definiendo la serie por penales.
En la Fase 2 eliminó a Guaraní de Paraguay.
Y ahora está frente a la puerta grande del continente.
Mientras tanto, en el campeonato uruguayo ha rotado el plantel para priorizar la competencia internacional, aunque incluso con suplentes logró una resonante victoria 3 a 1 frente a Nacional el pasado fin de semana.
Un dato que muestra que este Juventud no sólo compite, también juega bien.
La ilusión y la recompensa
El partido tiene también un peso económico importante para el club.
Si Juventud logra avanzar a la fase de grupos de la Libertadores, recibirá 3 millones de dólares, que se sumarían al 1.500.000 dólares que ya acumuló en las fases previas.
Además, cada victoria en esa fase suma 330 mil dólares.
En cambio, si cae en Medellín, jugará la Sudamericana, donde el ingreso mínimo por la fase de grupos ronda los 900 mil dólares.
Pero en Las Piedras saben que lo económico es importante, sí, pero no es lo único.
Una noche para la historia
Enfrente estará un Independiente Medellín que no atraviesa un gran momento en su liga local, pero que en la Copa ya eliminó a Liverpool y cuenta con jugadores experimentados como el arquero uruguayo Salvador Ichazo y el delantero Enzo Larrosa.
Será un partido intenso, jugado en un estadio histórico y ante miles de hinchas colombianos.
Pero Juventud ya demostró algo en esta Libertadores:
no se achica en ningún escenario.
Porque este equipo no sólo representa a un club.
Representa a una ciudad, a un barrio, a una forma de entender el fútbol.
Esa que nace en la plaza, se juega en la calle, y que a veces —cuando el esfuerzo se junta con el sueño— puede terminar tocando las puertas de la gloria continental.
Esta noche, en Medellín, Juventud de Las Piedras tendrá una nueva batalla.
Y quién sabe.
Quizás también una de las páginas más grandes de su historia.
