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Montevideo reduce su déficit, pero crecen las dudas por el impacto en la gestión y las obras

El resultado fiscal de la Intendencia muestra una caída del 70% en el déficit durante 2025, aunque el ajuste aplicado abre interrogantes sobre sus efectos en la ejecución de obras y servicios en la ciudad.

La Intendencia de Montevideo presentó el balance fiscal correspondiente a 2025, que cerró con un déficit de 18 millones de dólares, una cifra que representa una reducción cercana al 70% respecto al año anterior, cuando el resultado negativo rondaba los 60 millones.

El intendente Mario Bergara valoró positivamente el resultado y sostuvo que el ajuste logrado responde a un conjunto de medidas de ordenamiento financiero implementadas desde el inicio de la actual administración. Según explicó, estas decisiones —aunque no resultaron “simpáticas” para distintos sectores— permitieron encaminar las cuentas de la comuna hacia un nivel que calificó como “estructural”.

El jerarca destacó que la reducción del déficit genera un escenario de mayor previsibilidad y permite proyectar una gestión más sostenible en el mediano plazo. En esa línea, el presupuesto quinquenal recientemente aprobado prevé resultados corrientes superavitarios entre 2026 y 2030, lo que habilitaría avanzar en nuevas inversiones y compromisos financieros.

Entre las iniciativas anunciadas, la administración departamental planea enviar a la Junta Departamental una serie de proyectos para financiar obras mediante recursos extrapresupuestales, que incluyen intervenciones en saneamiento, limpieza, infraestructura vial y un plan de revitalización de la Ciudad Vieja. Para ello, se solicitará financiamiento adicional cercano a los 300 millones de dólares.

Sin embargo, el ajuste que permitió reducir el déficit también abre cuestionamientos en torno a sus efectos concretos sobre la gestión diaria de la ciudad. Diversos actores señalan que la disminución del gasto se logró en parte mediante recortes en horas extras y otras partidas operativas, lo que habría impactado en la ejecución de obras y en la capacidad de respuesta del gobierno departamental en distintos ámbitos.

En ese sentido, se advierte que Montevideo ha experimentado una ralentización en materia de obras y mantenimiento, con tareas que no han podido ser atendidas en los tiempos previstos. Esta situación plantea un equilibrio complejo entre la disciplina fiscal y la necesidad de sostener niveles adecuados de servicios y desarrollo urbano.

De acuerdo a los datos presentados, mientras el gasto en funcionamiento y en la Junta Departamental se mantuvo relativamente estable, se registró una caída en las inversiones y un aumento en el rubro de retribuciones, lo que también forma parte del debate sobre la asignación de recursos dentro de la administración.

El nuevo escenario financiero marca, así, un punto de inflexión para la Intendencia de Montevideo, que logra mejorar sus indicadores fiscales, pero enfrenta el desafío de traducir ese ordenamiento en una gestión visible en el territorio, que hasta ahora no se ha visto,capaz de responder a las demandas cotidianas de la ciudad