Nacional cambia de rumbo: se va Viera y vuelve Bava en busca de reacción inmediata
El ciclo de Jadson Viera al frente de Nacional llegó a su fin tras la derrota 2-1 ante Defensor Sporting en el estadio Luis Franzini. La decisión, comunicada oficialmente por el club, marca un nuevo giro en la conducción deportiva tricolor en un inicio de temporada que estuvo lejos de las expectativas.
El desenlace no sorprende del todo si se observa el rendimiento reciente. En siete fechas del Torneo Apertura, Nacional sumó apenas diez de 21 puntos posibles, con un funcionamiento irregular y resultados que lo dejaron en la décima posición. Para un equipo que viene de ser campeón uruguayo, el margen de tolerancia fue corto.
La salida de Viera tiene, sin embargo, una particularidad que la vuelve más significativa: se produce apenas cuatro meses después de haber conquistado el Campeonato Uruguayo 2025, en una recordada final clásica ante Peñarol en el Gran Parque Central. Ese título, que parecía consolidar un proceso, terminó siendo insuficiente frente a un presente adverso.
La dirigencia actuó con rapidez. Tras reuniones internas y presiones que fueron creciendo con los malos resultados, se resolvió el cambio de entrenador. Y casi de inmediato apareció un nombre conocido: Jorge Bava.
El regreso de Bava no es un movimiento menor. Se trata de un técnico con pasado reciente exitoso, que fue campeón uruguayo con Liverpool en 2023 y que llega tras su experiencia internacional en clubes como Cerro Porteño y León de México. Pero, sobre todo, es una figura con fuerte vínculo con Nacional, donde fue arquero en dos etapas y ganó múltiples títulos.
El club lo oficializó rápidamente y el entrenador asumió de inmediato, con contrato hasta diciembre y un cuerpo técnico ya definido. Su debut será casi sin margen de preparación: el próximo compromiso ante Cerro Largo en el Gran Parque Central aparece como la primera prueba de un ciclo que comienza bajo presión.
El movimiento deja varias lecturas. Por un lado, evidencia la exigencia permanente en un club como Nacional, donde ni siquiera un título reciente garantiza continuidad. Por otro, refleja cierta urgencia dirigencial por corregir el rumbo antes de que el Apertura se escape definitivamente.
También plantea interrogantes sobre el proyecto deportivo. El recambio tan cercano a un campeonato sugiere que el problema no fue únicamente de resultados, sino de funcionamiento, clima interno o falta de convencimiento en el proceso.
Para Bava, el desafío es claro: recuperar rápidamente la competitividad del equipo y ordenar un plantel que no logró sostener el nivel mostrado meses atrás. Su perfil, más asociado a equipos intensos y ordenados, parece responder a esa necesidad inmediata.
Pero el contexto no es sencillo. Nacional llega golpeado, con puntos perdidos y con la presión de no seguir cediendo terreno. En ese escenario, el margen de error también será reducido para el nuevo entrenador.
El fútbol uruguayo, una vez más, muestra su dinámica implacable: los procesos son breves, los resultados mandan y las decisiones se aceleran. Nacional apuesta ahora a un golpe de timón con un nombre de la casa.
Resta saber si el cambio alcanzará para revertir el presente o si se trata, apenas, de otro capítulo en una temporada que ya comenzó con turbulencias.
