SUTIGA EN PIE DE LUCHA: MÁS DE MIL TRABAJADORES SIGUEN SIN COBRAR Y EL MIDES AUN NO DA RESPUESTAS
Foto: Concentración convocada por el Sutiga, en el Mides, el 11 de marzo. Foto: Rodrigo Viera Amaral
Los trabajadores tercerizados del Ministerio de Desarrollo Social pararon este miércoles y esperan una nueva reunión para el viernes 20 de marzo. La situación es crítica y ya afecta a los propios usuarios de los refugios.
Este miércoles, los trabajadores nucleados en el Sindicato Único de Trabajadores de Instituciones Gremiales y Afines (Sutiga) realizaron un paro de 24 horas frente a la sede del Ministerio de Desarrollo Social (Mides), en reclamo por salarios y liquidaciones que siguen sin pagarse. La jornada incluyó una concentración y una campaña de recolección de alimentos, pero la reunión con las autoridades no arrojó ningún resultado concreto.
«No se resolvió nada», fue la respuesta directa de Daiana Zabaleta, integrante del sindicato, luego de reunirse con la directora general de Secretaría del Mides, Ximena Muñiz. Lo único que se obtuvo fue una nueva cita para el viernes 20 de marzo.
Un problema que no es nuevo
La situación afecta a más de 1.000 trabajadores a nivel nacional, distribuidos en 14 organizaciones de la sociedad civil (OSC) que prestan servicios tercerizados para el Mides. La presidenta de Sutiga, Anabela Espino, lo describió sin rodeos: «Se sigue repitiendo. Se logra cubrir casi todos los lugares de trabajo, pero ya en enero otra vez hubo complicaciones y ahora en febrero vuelve a pasar lo mismo».
El dirigente Diego Andrada graficó la gravedad de la situación con una imagen que habla por sí sola: «Ha habido cosas surrealistas como usuarios de los refugios haciendo colecta para pagarles a los compañeros para que lleguen al trabajo». Trabajadores con problemas para comer, para pagar el alquiler, para subsistir.
El «pase de pelota» que pagan los de abajo
Desde hace años, el sindicato denuncia que las OSC le echan la culpa al Mides y el Mides les echa la culpa a las OSC, en un juego de responsabilidades que siempre termina golpeando a los trabajadores y, en última instancia, a los propios usuarios de los servicios sociales.
A fines del año pasado, el Mides anunció una línea de crédito con República Microfinanzas para saldar la deuda. Desde Sutiga la calificaron como «un paso fundamental», pero la herramienta se trabó en el Tribunal de Cuentas y generó un nuevo cuello de botella: varias OSC que accedieron al crédito no pudieron pagar en tiempo y forma al prestamista, complicando aún más el panorama.
Zabaleta fue contundente sobre el argumento oficial de que «no hay plata» para eliminar la tercerización: «No es real, porque les está saliendo carísimo. Cuando los trabajadores terminan en juicio contra el Estado, el Mides termina pagando el doble: le paga a la organización y después le paga el juicio al trabajador».
